Tratamiento 10 min de lectura

6 mejores fármacos para dejar las drogas: cuáles se utilizan y para qué adicciones

- Equipo editorial de Sin Adicción Equipo editorial de Sin Adicción -
6 mejores fármacos para dejar las drogas: cuáles se utilizan y para qué adicciones

Buscar un fármaco para dejar las drogas es comprensible cuando el consumo se ha vuelto difícil de controlar. Hay medicamentos que pueden reducir el deseo de consumir, aliviar la abstinencia o disminuir el riesgo de recaída. El problema es que no existe un medicamento universal que funcione para todas las adicciones.

La diferencia entre unas sustancias y otras es considerable. Para la dependencia de opioides existen tratamientos farmacológicos muy establecidos, como la metadona y la buprenorfina. Para el trastorno por consumo de alcohol también hay varios medicamentos específicos. En cambio, actualmente no existe un fármaco aprobado que por sí solo trate la dependencia de cocaína, otros estimulantes o cannabis.

Por eso, hablar de los mejores fármacos para dejar las drogas solo tiene sentido si primero se especifica qué sustancia consume la persona, qué grado de dependencia existe y cuál es su situación médica. Los medicamentos que aparecen a continuación requieren valoración profesional y no deben iniciarse, combinarse ni suspenderse por cuenta propia.

¿Existen medicamentos para dejar las drogas?

Sí, pero solo para determinadas adicciones y con objetivos diferentes.

Un medicamento puede utilizarse para:

  • Reducir el deseo intenso de consumir.
  • Evitar o aliviar determinados síntomas de abstinencia.
  • Bloquear algunos de los efectos reforzantes de una sustancia.
  • Facilitar el mantenimiento de la abstinencia.
  • Sustituir un opioide de acción corta e impredecible por un tratamiento farmacológico controlado.

Esto es diferente de los medicamentos utilizados únicamente durante una desintoxicación. La desintoxicación aborda principalmente la dependencia física y la retirada de la sustancia. El tratamiento de una adicción suele continuar después y puede incluir intervención psicológica, seguimiento médico, prevención de recaídas y apoyo social.

El Plan Nacional sobre Drogas describe precisamente un abordaje que combina desintoxicación, deshabituación e incorporación social, y contempla programas específicos de tratamiento con sustitutivos para la dependencia de opioides.

1. Metadona para la dependencia de opioides

La guía específica de metadona explica sus indicaciones, seguimiento y riesgos sin presentarla como sustitución automática.

La metadona es uno de los medicamentos con mayor trayectoria en el tratamiento de la dependencia de opioides como la heroína.

Es un agonista opioide de acción prolongada. En un contexto clínico, puede estabilizar a la persona, reducir la abstinencia y disminuir el deseo de consumir otros opioides. Que sea también un opioide no significa que el tratamiento simplemente cambie una adicción por otra.

La diferencia fundamental está en la administración controlada de un medicamento de características conocidas, dentro de un programa sanitario y con una exposición mucho más estable que el consumo descontrolado de opioides ilícitos.

Los tratamientos con metadona pueden mantenerse durante periodos prolongados cuando están indicados. No existe una obligación clínica de retirarla rápidamente porque la duración debe depender de la evolución individual.

La metadona también tiene riesgos, especialmente si se combina con alcohol, benzodiacepinas u otros depresores del sistema nervioso central. Por eso requiere prescripción, seguimiento y ajuste profesional.

2. Buprenorfina para dejar los opioides

La buprenorfina es otro medicamento fundamental en el tratamiento del trastorno por consumo de opioides. Es un agonista parcial de los receptores opioides, lo que significa que activa estos receptores de una manera diferente a opioides agonistas completos como la heroína o la metadona.

Puede disminuir la abstinencia y el deseo de consumir, permitiendo que la persona se estabilice y pueda trabajar otros aspectos de la recuperación.

En España se utiliza también asociada a naloxona, una combinación diseñada para el tratamiento de sustitución de la dependencia de opioides.

La buprenorfina no debe iniciarse de manera improvisada después de consumir otros opioides. Dependiendo del momento y de la situación clínica, una introducción incorrecta puede desencadenar una abstinencia brusca. Por eso la transición debe decidirla un profesional con experiencia en el tratamiento de adicciones.

Tampoco debe mezclarse por cuenta propia con benzodiacepinas, alcohol u otros medicamentos sedantes debido al riesgo de depresión del sistema nervioso central y respiratoria.

3. Naltrexona para alcohol y opioides

La naltrexona es especialmente interesante porque puede utilizarse en dos trastornos diferentes: el trastorno por consumo de alcohol y, en determinadas formulaciones y situaciones, el trastorno por consumo de opioides.

Es un antagonista de los receptores opioides. En el tratamiento del alcohol puede reducir los efectos reforzantes asociados al consumo y ayudar a algunas personas a disminuir el deseo o el riesgo de volver a un consumo problemático.

Cuando se utiliza para el trastorno por consumo de opioides, bloquea sus efectos sobre los receptores. Sin embargo, existe una diferencia importante respecto a metadona o buprenorfina: no controla directamente una abstinencia opioide activa.

Una persona que todavía tiene opioides en su organismo puede sufrir una abstinencia precipitada si recibe naltrexona demasiado pronto. Por tanto, iniciar este tratamiento requiere comprobar clínicamente que se cumplen las condiciones necesarias.

También existen situaciones médicas en las que puede no ser adecuada. La elección entre naltrexona, metadona y buprenorfina depende de múltiples factores y no puede hacerse mediante un ranking general.

4. Acamprosato para mantener la abstinencia del alcohol

El acamprosato está indicado para el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol y se utiliza principalmente para ayudar a mantener la abstinencia una vez interrumpido el consumo.

No produce una reacción desagradable al beber como el disulfiram ni bloquea los receptores opioides como la naltrexona. Su mecanismo está relacionado con sistemas de neurotransmisión que pueden permanecer alterados después de un consumo prolongado de alcohol.

Puede ser útil para algunas personas que ya han dejado de beber y tienen dificultades para mantener ese cambio. No es una medicación que permita realizar una desintoxicación alcohólica sin supervisión.

Esto es especialmente importante porque una persona con dependencia física importante del alcohol puede desarrollar una abstinencia grave, con riesgo de convulsiones, delirium y otras complicaciones médicas.

Si existe dependencia física del alcohol, dejarlo bruscamente por cuenta propia puede ser peligroso. La necesidad de desintoxicación y su tratamiento deben valorarse médicamente.

5. Disulfiram para el trastorno por consumo de alcohol

El disulfiram o Antabus exige una indicación individual y conocer la reacción con alcohol.

El disulfiram utiliza una estrategia diferente. Interfiere en el metabolismo del alcohol y provoca una acumulación de acetaldehído cuando la persona bebe.

Como consecuencia, consumir alcohol durante el tratamiento puede provocar una reacción desagradable y potencialmente importante. Precisamente por ese motivo no debe entenderse como una pastilla que quita las ganas de beber.

Su objetivo es introducir una barrera farmacológica frente al consumo en determinadas personas que buscan mantener la abstinencia y entienden claramente cómo funciona el medicamento.

No es apropiado para todo el mundo y existen contraindicaciones, interacciones y situaciones médicas que deben revisarse antes de utilizarlo. Además, su utilidad depende mucho de que la persona tome el tratamiento de forma adecuada.

Nunca debe utilizarse a escondidas para intentar impedir que un familiar beba. Además de ser una intervención sin consentimiento, podría desencadenar una reacción médica peligrosa.

6. Nalmefeno para reducir el consumo de alcohol

El nalmefeno es otra opción farmacológica utilizada en determinados pacientes con trastorno por consumo de alcohol. Su objetivo puede ser diferente al de medicamentos orientados específicamente al mantenimiento de una abstinencia completa.

El Manual clínico sobre la dependencia de alcohol publicado por el Plan Nacional sobre Drogas contempla nalmefeno dentro de estrategias dirigidas a reducir el consumo de alcohol en pacientes seleccionados que no requieren una desintoxicación inmediata.

Actúa modulando el sistema opioide y puede disminuir el componente reforzante asociado al alcohol.

Que permita plantear la reducción del consumo en determinadas situaciones no significa que beber mientras se toma sea seguro para cualquier paciente. La presencia de dependencia grave, abstinencia, enfermedades asociadas, otros medicamentos o consumo de opioides puede cambiar completamente la elección del tratamiento.

¿Cuál es el mejor medicamento para dejar la cocaína?

Actualmente no existe un medicamento aprobado específicamente para tratar el trastorno por consumo de cocaína equivalente a la metadona para opioides o al acamprosato para alcohol.

Se han investigado numerosos medicamentos, pero no existe una pastilla que pueda recomendarse de forma general como tratamiento farmacológico establecido para dejar la cocaína.

Esto no significa que no exista tratamiento. Las intervenciones psicológicas y conductuales tienen un papel central. Una de las estrategias con mayor respaldo para los trastornos por consumo de estimulantes es el manejo de contingencias, que utiliza refuerzos estructurados asociados a objetivos terapéuticos verificables. También pueden utilizarse otras intervenciones psicológicas dentro de programas especializados.

Además, el médico puede tratar problemas que aparecen junto a la adicción, como depresión, ansiedad, alteraciones del sueño u otros trastornos, cuando están presentes y existe una indicación clínica. Eso no convierte esos medicamentos en tratamientos específicos para la dependencia de cocaína.

¿Hay medicamentos para dejar las anfetaminas o metanfetamina?

La situación es similar a la cocaína. No existe actualmente un medicamento aprobado que pueda considerarse el tratamiento farmacológico estándar del trastorno por consumo de estimulantes.

Hay líneas de investigación y algunos medicamentos se han estudiado en ensayos clínicos, pero eso es diferente de que exista un tratamiento universal aprobado y recomendado para cualquier persona.

Por este motivo conviene desconfiar de centros o vendedores que promocionen una determinada pastilla como solución garantizada para la adicción a cocaína o metanfetamina.

¿Hay medicamentos para dejar el cannabis?

Tampoco existe actualmente un tratamiento farmacológico aprobado específicamente para el trastorno por consumo de cannabis.

La Organización Mundial de la Salud mantiene las intervenciones psicosociales como el enfoque principal. La terapia cognitivo conductual, las intervenciones motivacionales y determinadas intervenciones familiares se encuentran entre las opciones estudiadas.

Un médico puede tratar de forma puntual determinados síntomas cuando sea necesario, pero esto no equivale a disponer de un medicamento que elimine la dependencia del cannabis.

¿Qué ocurre con la dependencia de benzodiacepinas?

La retirada brusca puede ser peligrosa. La guía sobre benzodiacepinas explica por qué la pauta debe decidirla un profesional.?

Las benzodiacepinas requieren una consideración especial. Medicamentos como diazepam, alprazolam, lorazepam o clonazepam pueden generar dependencia física cuando se utilizan durante determinados periodos y circunstancias.

No existe una pastilla sencilla que permita cortar de golpe una dependencia de benzodiacepinas. El tratamiento puede requerir una retirada gradual planificada por un profesional, adaptada a la medicación, duración del uso, situación clínica y respuesta de la persona.

No es recomendable improvisar reducciones ni suspenderlas bruscamente cuando existe dependencia, porque la abstinencia puede ser grave y, en algunos casos, producir convulsiones u otras complicaciones.

Medicación para la abstinencia no es lo mismo que medicación contra la adicción

Esta diferencia genera mucha confusión.

¿Se puede dejar una adicción solo con medicamentos?

Qué fármaco elegir según la sustancia

La forma más útil de resumirlo no es mediante un ranking, sino según el problema que se intenta tratar:

Ante convulsiones, pérdida de conciencia, dificultad respiratoria, confusión intensa, dolor torácico, agitación extrema u otra situación médica grave hay que llamar al 112. Si existe riesgo de conducta suicida en España, también está disponible el 024.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es el mejor medicamento para dejar las drogas?
No existe un medicamento que sea el mejor para todas las drogas. Metadona y buprenorfina tienen un papel importante en la dependencia de opioides, mientras que naltrexona, acamprosato, disulfiram o nalmefeno pueden utilizarse en determinados trastornos por consumo de alcohol. Para cocaína y cannabis no existe actualmente un medicamento específico aprobado equivalente.
¿Qué pastillas sirven para dejar la cocaína?
Actualmente no existe una medicación aprobada específicamente que pueda recomendarse de forma general para dejar la cocaína. El tratamiento se basa principalmente en intervenciones psicológicas y conductuales, además de tratar otras condiciones médicas o psiquiátricas cuando sea necesario.
¿Qué medicamentos se utilizan para dejar la heroína?
La metadona y la buprenorfina son dos de los tratamientos farmacológicos fundamentales para el trastorno por consumo de opioides. La naltrexona también puede utilizarse en determinadas situaciones, pero la elección requiere valoración médica.
¿Hay medicamentos para quitar las ganas de consumir drogas?
Algunos medicamentos pueden reducir el craving o deseo intenso en determinadas adicciones, pero su efecto depende de la sustancia. No existe una pastilla general que elimine las ganas de consumir cualquier droga.
¿Se puede dejar el alcohol con medicamentos?
Sí, existen medicamentos como naltrexona, acamprosato, disulfiram y nalmefeno que pueden utilizarse en determinadas personas con trastorno por consumo de alcohol. Si existe dependencia física, la retirada del alcohol puede ser peligrosa y debe valorarse médicamente antes de intentar dejarlo.
¿Existe algún medicamento para dejar el cannabis?
Actualmente no existe un tratamiento farmacológico aprobado específicamente para la dependencia de cannabis. Las intervenciones psicológicas y conductuales constituyen el abordaje principal.
¿Puedo tomar por mi cuenta un medicamento para dejar una droga?
No es recomendable. Algunos de estos medicamentos tienen contraindicaciones e interacciones importantes y otros pueden provocar problemas si se empiezan en el momento equivocado. La abstinencia de alcohol, benzodiacepinas y algunas otras sustancias también puede requerir supervisión médica.
Equipo editorial de Sin Adicción

Escrito por

Equipo editorial de Sin Adicción

Equipo editorial

Revisión clínica de Sin Adicción

Revisado por

Revisión clínica de Sin Adicción

Revisión clínica

“” Cómo citar este artículo

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Equipo editorial de Sin Adicción. (2026, septiembre 11). 6 mejores fármacos para dejar las drogas: cuáles se utilizan y para qué adicciones. Sin Adicción. https://sinadiccion.com/mejores-farmacos-dejar-drogas

¿Buscas un centro de tratamiento?

Consulta nuestras comparativas de centros de adicciones.

Ver centros